Fracaso escolar
Aunque parezca que se haya podido llegar tarde al tratarse de un “fracaso escolar” por una cuestión meramente terminológica, debemos cerciorarnos de la predisposición existente a imposibilitar el éxito o el avance con la palabra en sí. Hablamos de jóvenes que terminan siendo grandes recolectores de suspensos o insuficientes, que repiten curso y continúan suspendiendo y, además, hacen todo lo posible, consciente o inconscientemente, para que nadie dé un duro por ellos.
Como detectar el fracaso escolar
El mejor punto de partida para establecer un “cambio de rumbo” y predisponer así a la modificación de un destino derrotista bastante inevitable, es transmitir la idea de que todavía estamos a tiempo porque, en realidad, siempre estamos a tiempo de cambiar las cosas. Esto hay que saber trasladarlo muy bien tanto a los padres como al propio joven.
Hay indicadores que evidencian un conflicto interno que es preciso tratar lo antes posible para facilitar su trabajo, estos son: los suspensos académicos, el no poder terminar nada de lo que se empieza, desorden extremo y desorganización, despistes y olvidos frecuentes, posición muy anodina (carencia de deseo o empuje vital), dependencia, aislamiento e incomunicación, abandono físico, etc. Todos estos avisadores informan en realidad de que algo pasa en ese sujeto que precisa tratamiento.
Otros trastornos que trato
Problemas de autoestima
Un niño que no se valora tiende a presentar un perfil dependiente, es carente de autonomía y amor propio.
Falta de motivación
"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad" (A. Einstein). El movimiento produce ganas de hacer cosas, no a la inversa.
¿Quieres que nos conozcamos?
Puedes mandarme un mensaje por whatsapp o email y te contactaré lo más rápido posible para darte una cita y conocernos.
¡Te espero en mi consulta!