Más de 15 años de experiencia con niños jóvenes y adultos
Soy licenciada en Pedagogía y Psicopedagogía. En las prácticas formativas de la Universidad entré en contacto con una Clínica de Orientación Psicoanalítica, lugar que me brindó la oportunidad de quedarme allí a trabajar y poder formarme en el área de la Clínica Infantil.
Allí realicé mi análisis didáctico y personal para poder ejercer en el futuro como terapeuta infanto-juvenil, fui pasante rorschárica lo que me condujo a especializarme en los Test proyectivos.
Obtención de experiencia
Durante diez años compaginé la actividad de consulta con el trabajo de educadora en un centro de menores y, más adelante, como coordinadora en un centro terapéutico.
Mi propia consulta
Tras una década simultaneando trabajos y formación, emprendí el gran paso de dejar los centros de menores para dedicarme de pleno a la Clínica Infantil, abriendo mi propio Gabinete Psicopedagógico. Desde entonces, trabajo de manera ininterrumpida en consulta llevando pacientes infantiles, adolescentes y adultos.
Los 4 pilares de mi metodología

Visión ecléctica
De orientación psicoanalítica, cada tratamiento se aborda desde la perspectiva considerada más terapéutica.

Escuchar y observar
Sin direccionismos ni consejos, solo atendiendo la historia que cada persona trae consigo.

Mente abierta
Acorde a la realidad actual y presente.

Guía personal
El camino a seguir está en cada paciente.
Especialista en test proyectivos
En términos generales, cuando se habla de técnicas o instrumentos proyectivos hacen referencia a cualquier objeto, juguete, dibujo, plastelina, cuento, escrito, etcétera, que el niño emplea como vehículo para expresar algún aspecto, emoción o contradicción interna. El más empleado de todos es el dibujo, concretamente: el Test de la Familia, el Test de la Persona y el HTP (casa, persona y árbol). Estos test realizan una “radiografía interna” de la psique del niño algo que nos permite comprender no solo el conflicto interno que padece sino, también, el cómo está organizando a nivel interno su realidad simbólica e imaginaria.
La aplicación de los mismos es bien sencilla, cualquiera puede ser un pasante de estos test, basta con saber decir bien la consigna (de manera neutra) y no interferir o condicionar el proceso de realización con cuestiones ajenas al propio niño. Sin embargo, se precisa tener muchos conocimientos psicoanalíticos para alcanzar una buena interpretación del mismo. Tras la consigna, debemos llevar a cabo un buen registro del proceso en sí, esto es: observar al niño y tomar nota de lo que se dibuja en primer lugar, las expresiones empleadas durante la realización, lo que borra o corrige, el lenguaje no verbal, los comentarios que realiza, si canta alguna canción… Todo ese contenido que acompaña al dibujo es fundamental para conocer el conjunto del significado.
Una vez finalizado, debemos preguntar sobre lo que ha plasmado en el papel dejando aparcado la evidencia del analista. El significado del dibujo está en el propio niño de la misma manera que un sueño y su interpretación se encuentra en las asociaciones del propio soñante. Existen unas premisas básicas que se emplean como punto de partida para la interpretación del dibujo, es decir: si está ubicado a la derecha o la izquierda, en la parte superior o inferior del papel, la presión del trazo, inclinaciones, tamaño de las figuras, entre otros indicadores. Tales premisas sirven de guía para llegar al contenido significativo albergado en el interior del niño.
Resultados que hablan por si mismos
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